viernes, 21 de noviembre de 2008

LA EUCARÍSTICA: SIGNO DE LA ALIANZA


Partiendo del pasaje del mensaje de Juan sobre la multiplicación de los panes, si en vez de leerlo como si de una película se tratara y, por el contrario, nos sumergimos en lo más profundo del Misterio, con la empatía espiritual de Juan, para poder ver con sus ojos, oir con sus oidos, palpar con sus manos y dedos, percibir con todos sus sentidos y contemplar-identificarnos como lo hace él, estaremos en el sendero mísitico-espiritual que nos permitirá encarnar el Misterion que Juan nos transmite. La clave de la dovela del histrión eucarístico, se encuentra en abrir nuestro corazón y, dejando al margen todo lo que no sea el AMOR DE NUESTRO SEÑOR, acoger con todo nuestro ser el DON-ESPÍRITU y permitir que se ENCARNE en nosotros. Por esto es de suma importancia el dejar que actúe la teologá-dinámica , que fluye más rápida que el río y más cristalina que el agúa que fluía por los cauces del Templo de Jerusalén, porque este Agua, este Río y este Cauce, es el mismo JESUCRISTO, en otras palabras, UNIÓN-CONTEMPLACIÓN-EXTASIS, lo que nos conducirá a lo que, ineludiblemente, es la TRANSIGNIFIACIÓN, entendiendo, como tal, el DON derramado, en clave Encarnatoria, que acogida por el humus existencia, el hombre, como concepto genérico de criatura, tanto masculino como femenino, fructifica en él, como el Espíritu del Dios en María, y se expande a modo de eclosión espiritual para que, cada uno que la reciba, sea a la vez encarnado por el Misterion y a la vez "encarnador" no por su acción sino por la propia acción activa-dinámica del DON ESPÍRITU y no por ningún tipo de acción de la criatura. JESUCRISTO se convierte en TU para que el hombre pueda ser el YO y, de esta manera, pueda, mediante la trasnignficación, convertirse en el TÚ, como la conversación intratinitaria de SAN FRANCISCO Y SU AMADO-AMANTE en la VERNA.

miércoles, 19 de noviembre de 2008

La multiplicación de los panes.


Mc 6, 30-34.


Los Doce regresan de su misión y se reúnen de nuevo con Jesús. Se han convertido en apóstoles, designación que le evangelio les da sólo en esta ocasión. El grupo de los doce fue instituido por Jesús para que lo acompañaran y para enviarlos a predicar, con poder para expulsar a los demonios, han emprendido la segunda fase del programa, predicando la conversión y dando a conocer la oferta divina de la Salvación. Su actitud parece haber tenido éxito. Son muchos los que ahora acuden a ellos. Merecen un descanso, y Jesús se los concede complacido, llevándolos a un lugar solitario. Nada permite precisar este lugar. El reposo de los apóstoles, más que ambientado en un escenario geográfico concreto, es situado junto a una persona. Junto a Jesús es donde recuperan sus fuerzas y se reaniman, Jesús en el diálogo con la samaritana refleja el Don de Dios identificado con el agua viva, es la gran revelación hecha por Dios en Cristo y que tiene muy poco que ver con la satisfacción de las necesidades naturales, el agua viva es símbolo del espíritu, es la celebre afirmación de Jesús “de lo más profundo de todo aquel que crea en mi, brotarán ríos de agua viva”. Gozando de su intimidad.

En este caso, sin embargo el intento de estar a solas con Jesús fracasa. Su reposo consistirá en hacer reposar a los otros, compartiendo la compasión y solicitud amorosa de Jesús con un pueblo que se asemeja a un rebaño sin pastor, la descripción que nos ofrece el evangelio sobre Jesús como buen pastor pretende afirmar que la promesa de Dios, anunciada por Ezequiel, se cumple en Él. El buen pastor es Dios encarnado “yo mismo iré a buscar a mis ovejas y las reuniré”. Comienza así una narración característica del evangelio de Marcos, comúnmente denominada “sección de los panes” por ser el pan la nota predominante del relato, debe ser considerado como signo que apunta a otro pan que puede saciar toda clase de hambre, este relato debe entenderse como signo de salvación que Jesús ha traído a los hombres. Es el cumplimiento de las esperanzas asociadas a la pascua, la liberación total del hombre de sus esclavitudes, incluida la de la muerte, es la superación de los que parece imposible a los hombres, es un gesto comprensible desde la fe y la certeza.

martes, 18 de noviembre de 2008

La presencia unitiva de Cristo y la acción iluminante del espititu como también la docilidad a la Palabra, hallan su clima y sosten en la oración. Todo grupo auténticamente cristiano llega a ser, por lo mismo, comunidad orante. Sin la apertura diaria del Espiritu a Dios no es posible la apertura a los hermanos, la Fraternidad evangélica ha de ser un descubrimiento progresivo del misterio de la comunión bajo la guía de la fe.

lunes, 17 de noviembre de 2008

Buscar la luz.

Al Señor le agrada la permanente tensión del corazón humano, y se esconde para hacerse encontrar. Juega el juego del amor. Dios, a quien nunca podemos ver plena y totalmente, sin velo alguno, se nos descubre un poco, pero para que le busquemos aún más y se oculta para que sigamos buscandolo con mayor deseo: en esta dinámica consiste nuestra vida espiritual que no es, por tanto, una secuencia progresiva de luces sino más bien un avanzar entre luces y sombras, donde las sombras tienen como función aumentar la tensión hacia la luz.

Carlo Maria Martini.