domingo, 7 de diciembre de 2008

ADVIENTO: EL NOVIO


3, 27. Juan respondió:

"Nadie puede recibir nada

si no se le ha dado del cielo".

3,28. " Vosotros mismos me sois testigos de que dije: "yo no soy el Cristo, sino que he sido enviado delente de él ".

3,29. El que tiene a la novia es el novio;

pero el amigo del novio,

el que asiste y le oye,

se alegfra mucho con la voz del novio.

Esta es, pues, mi alegría, que ha alcanzado su plenitud.

3,30. Es preciso que el crezca

y que yo disminuya.


Estamos en el Adviento, tiempo de preparación-noviazgo para el Encuentro. En este pasaje se percibe absolutamente la nupcialidad, como continuación, de la Alianza de Caná. Este texto nos trnsmite los ecos bíblicos de la hierogamia-matrimonio espiritual, resonancias que se encuentra en el Cantar, en Isaías y en Jeremías. Aquí cabe resaktar, de manera muy especial, el que Juan, Precursor con mayúscula, invite, en nombre de Dios, a todo el pueblo a ser "Novio", es decir, a ser UNO con JESÚS y a encaminarse hacia la celebración nupcial, del Pueblo-Nosotros, con el Hijo de Dios; es decir, esta criatura que, al mismo tiempo que nace se hace esposo nuestro y sella la alianza con sangre y agua: EUCARISTÍA, en la CRUZ.


LEONE.

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